lunes, 4 de febrero de 2008

“mobbing” del Paraiso al Infierno

Pues bien, ha nacido una nueva tecnología, una nueva estrategia municipal, que los ingleses han dado en llamar: “laboral mobbing”.

Ahora vemos que los favores recibidos en campaña, tienen que ser recompensados. Se acaba el tiempo, La actual administración zapopana nada quiere arriesgar. Por ello, el Gobierno Municipal, sin tener rumbo fijo alguno, ni criterio propio alguno, por conducto de sus bien preparados y estudiados Directores, a lanzado la consigna de recuperar espacios a costa de lo que sea y no sabemos hasta cuando esta actitud discriminatoria y fascista terminara. El HOSTIGAMIENTO que sufren los empleados “ de confianza, no de base, para no involucrar a los sindicatos”.

Realmente, quizás sea cruel el vocablo, porque hostigar viene del latín, fustigar, azotar.

Esta nueva estrategia municipal que llamamos HOSTIGAMIENTO laboral. Que se la fusilaron en algunos de los viajes y que estos vienen hacer los resultados posteriores.

En Zapopan es un hecho que se da y creemos que en todas las dependencias se esta dando, no hay una excepción. Así, pues, el ACOSAMIENTO, HOSTIGAMIENTO es una nueva estrategia municipal, empleada por nuestros, también ínclitos y ubérrimos “panistas” para así perseguir, molestar, humillar a empleados de confianza, con objeto de hacerles la vida imposible, amargarlos y que opten por pedir, “voluntariamente”, la codiciada renuncia.

Se trata de un hostigamiento, una persecución continúa de cada persona elegida. Realmente, se trata de llevarla a una situación psicológica que le haga sentirse incapaz de afrontar, día a día su asistencia al trabajo, llevándole a una situación insostenible que rompe, bien, en una baja laboral médica o bien, en optar por renunciar y marcharse de la administración, sin saber qué hacer ni a donde ir. Los costos laborales que ello conlleva, no los quieren medir estos “Insensibles”, lo único que quieren es desligarse de la persona y darle a la sociedad una persona, totalmente deshecha, frustrada, psicológicamente enferma y marcada en su propia auto estima, por mucho tiempo, o tal vez para el resto de su vida. Esto, a nuestro juicio, también es TERRORISMO LABORAL.

Normalmente, la persona que se encarga de llevar a cabo este acosamiento laboral, suele tener rasgos de psicópata (según indican los psicólogos), son personas que se sienten inseguras en su propio puesto de trabajo, son personas que se esconden en ese cargo para realizar actos que, cara a cara, no son capaces de realizarlo. Son personas que sienten el miedo de que ese subordinado, le arrebate su propio puesto de trabajo, su inseguridad profesional, le llevan a ese estado de “auto-defensa”. Son personas que, sin escrúpulos de ningún tipo, hacen ese “trabajo sucio”, para ganarse la simpatía y confianza de su jefe, evitando así ese peligro de que lo desplacen, son, en definitiva, los que no dudan en destrozar a alguien a cambio de afianzarse ellos. Son, a nuestro juicio, seres enfermos pero, a la vez, necesarios de ser apartados de la sociedad por su peligrosidad social.

Son hostigamientos laborales, el conjunto de daños psicológicos hechos a una persona, en su espacio, en su jornada laboral, en forma continua, día tras día que se vuelven crónicos, porque se sabe cuando comenzaron pero no se les ve el final, pero sí el objetivo: eliminar psicológicamente a la persona a quien va dirigido. Anularla y desprenderse de ella.

Pero, este hostigamiento laboral, se extiende, como una plaga, en la administracion y suele comenzar, jerárquicamente, desde arriba hacia abajo. Es el efecto de la mala gestión municipal. La causa, es la incompetencia del gobernante o su mala fe. Para cobijar todos sus errores, todos sus propios desastres administrativos, opta, como cobarde que es, en implantar el régimen del terror, para que nadie vaya a intentar descubrirlo. Suele darse, últimamente, en administraciones incompetentes, donde sus Directores se cobijan porque son políticos fracasados o están a la espera de una nueva oportunidad, donde muchos ocupan cargos de responsabilidad para los cuales no están, debidamente, preparados. Pero, sus “mecenas” los mantienen, a pesar de todo en el cargo. Podríamos citar nombres de algunos donde están ocurriendo estos hechos pero entendemos que no es el caso, por el bien de los empleados que ya tienen en la mira.

La incompetencia profesional es sustituida por el hostigamiento laboral, en definitiva, por el régimen del terror.

Naturalmente, la entereza personal de cada persona afectada es un factor muy importante y determinativo para combatir, exitosamente, esta nauseabunda plaga que nos azota, hoy día. Porque no solamente azota al hostigado, se extiende a todo su entorno social y familiar, por lo cuál, consideramos que es una forma, ya lo hemos dicho, de practicar un terrorismo no sangriento pero sí psicológico que afecta el Bienestar Social y desde luego a los más elementales principios de los tan defendidos, hipócritamente, por determinados políticos: DERECHOS HUMANOS.

Si el hostigado es persona con carácter y criterio personal fuerte, normalmente, el hostigador (persona insegura y cobarde) pensará como hacerle la vida imposible, lo meditará y tal vez, le tenga miedo y respeto e incluso finalice por dejarlo en paz. Si bien, siempre estará contemplando la posible ocasión de arremeter contra la persona hostigada. Requiere, por tanto, por parte de ésta última, una permanente guardia y vigilancia hacia su hostigador. Lo cuál, no es nada agradable de soportar días y días. También es cierto, que una buena defensa, puede ser un decisivo y determinante ataque contra el hostigador para derribarle. Es decir, el hostigado en defensa propia se vuelve hostigador.

Pero si el hostigado es persona con carácter y criterio personal débil, entonces, el hostigador ve campo abierto para arremeter contra ella porque sabe que no va a tener réplica alguna y finalizará derribándolo moral y psicológicamente, le habrá, “marcado, para siempre, toda su vida.

El gobernante mediocre, fracasado, frustrado, que no es tal gobernante, si no, fruto de la casualidad, no duda en acudir a todas estas argucias para poder así, presentar y justificar los fracasos de su administración, que jamás serán culpa suya, si no de la intolerante oposición.


Con aprecio a mis estimados sixtines

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